Perú espera con dignidad inminente eliminación premundialista

Lima, 7 jun (Prensa Latina) Tras un decoroso empate ante Colombia, la selección peruana de fútbol aguarda, cual paciente terminal, el milagro que sería llegar a la opción de repesca, o luchar con dignidad hasta la hora final la eliminación premundialista.

Con solo tres fechas por jugarse en la eliminatoria para el mundial de América del Norte del año próximo, el combinado mira cuesta arriba a los duros rivales que tendría que vencer si quiere mantener la casi extinguida esperanza.

El 10 de junio deberá enfrentar en Quito al fuerte equipo de Ecuador y, según trascendió, tras el empate ante Colombia en la caldera de Barranquilla, en el vestuario los jugadores titulares y suplentes de Perú juraron salir airosos en la capital ecuatoriana.

Pero, de lograr esa victoria con sabor a proeza, tendrán que vérselas en septiembre con los rutilantes Uruguay, en Montevideo, y Paraguay, en Lima, y sumar otras dos hazañas.

Aún así, los favoritos para la repesca, Venezuela y Bolivia, deberán perder, respectivamente, sus tres juegos pendientes el primero y al menos dos de los tres el segundo, algo lógicamente imposible y que solo las frías y abstractas matemáticas conciben como remota posibilidad, que Perú logre acceder a la repesca premundialista.

“Aunque estemos al fondo de la tabla (penúltimos), quedan tres partidos y buscamos terminar de la mejor manera en las eliminatorias”, declaró reflejando el sentir de sus compañeros el defensa central de Perú, Carlos Zambrano, todavía con la adrenalina del juego ante Colombia.

Después vendrá el vendaval de críticas y búsqueda de culpables de las erráticas decisiones de la Federación Peruana de Fútbol que, con desdén, no mostró interés en dar continuidad al exitoso técnico argentino Ricardo Gareca, que había llevado a los blanquirrojos a un mundial y una repesca.

Tras el fracaso sucesivo del peruano Juan Reynoso y el uruguayo Jorge Fossati, el banco del equipo inca quedó en manos de un técnico de emergencia, el uruguayo-peruano Oscar Ibáñez, cuando ya era muy tarde para remontar los puntos perdidos.

En el saldo quedará la siempre incumplida promesa de trabajar en la preparación de las divisiones de menores, cantera que nutra a la selección principal de jugadores de relevo, reeditando una de las falencias por las cuales el todavía efectivo ariete Paolo Guerrero sigue siendo titular y capitán a los 41 años.

lam/mrs

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