Entre las causas que obligaron a esta situación sobresalen las persecuciones, conflictos, violaciones a los derechos humanos, acontecimientos que alteraron gravemente el orden público y otras formas de violencia.
De acuerdo con la ONU, los desplazamientos alrededor del mundo prácticamente se han duplicado en la última década, no obstante el índice de crecimiento disminuyó en la segunda mitad de 2024.
La Agencia de la ONU para los Refugiados estima que a finales de abril de 2025, el número total de personas desplazadas por la fuerza disminuyó uno por ciento (es decir, a 122,1 millones de personas), lo cual supone la primera reducción en más de una década.
La continuidad o el retroceso de esta tendencia –en lo que resta del 2025– depende, sobre todo, de que cesen los enfrentamientos o de que se instaure la paz (particularmente, en la República Democrática del Congo, Sudán y Ucrania).
Además, que la situación en Sudán del Sur no se deteriore aún más; de que las condiciones para el retorno sean propicias (concretamente, en Afganistán y Siria).
Finalmente, dependerá de cuán negativas serán las repercusiones de los recortes de financiación en la capacidad para atender las situaciones de desplazamiento forzado alrededor del mundo y para generar condiciones dignas y seguras para los retornos.
Las soluciones en favor de las personas refugiadas y desplazadas internas se multiplicaron durante 2024, señaló la ONU. Al respecto ejemplificó que la cantidad de retornos (1,6 millones) fue la más alta de la que se tenga registro en más de dos décadas.
Sin embargo, detrás de las positivas tendencias que acompañan cada solución existen inquietudes sobre los riesgos de protección que surgen en detrimento de las personas desplazadas por la fuerza y sobre la sostenibilidad a largo plazo de estas soluciones, señaló.
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