La inmensa mayoría de los territorios bajo vigilancia ante un fenómeno inusual, cada vez más frecuente por el cambio climático, se ubica en la mitad occidental, salvo los surorientales Isère y Rhône.
Desde Bretaña hasta Occitania los termómetros oscilarán entre los 35 y los 38 grados centígrados, con la seguridad de que en algunas comunas marcarán 39 o 40, como sucedió ayer en Vailhan (39,3) y Grospierres (38,8).
Desde el jueves, cuando comenzó el episodio canicular número 50 registrado en suelo galo desde 1947, las autoridades insisten en sus llamados a hidratarse y a evitar el ejercicio físico fuerte, así como a vigilar de cerca a los más vulnerables, en particular a los ancianos.
En Francia, cada ola de calor genera preocupación y trae a la mente la vivida en 2003, a la que se atribuyeron 15 mil muertes. El evento en curso responde a la entrada de una masa de aire caliente procedente de España, con la previsión de que para mañana bajarán algo las temperaturas con la llegada del aire oceánico.
mem/wmr













