El dispositivo incluye cámaras térmicas y sensores de movimiento, reforzando el muro físico de cinco metros y medio erigido en 2022.
La barrera digital quedó operativa el 20 de julio, confirmó el funcionario al canal TVN24, sin precisar el costo total de la infraestructura.
El proyecto forma parte de las medidas adoptadas por Varsovia para controlar el flujo migratorio, que incluyen también 180 kilómetros de valla metálica con alambre de púas.
Analistas cuestionan la efectividad real del sistema, mientras organizaciones humanitarias denuncian su impacto en solicitantes de asilo.
Estas tecnologías militarizan las fronteras pero no resuelven las causas de la migración, señaló un analista del Centro Europeo de Estudios Geopolíticos.
Las autoridades polacas iniciaron en 2024 la modernización de estas estructuras, extendiendo la vigilancia a zonas fluviales limítrofes. Estas medidas se dan en un contexto de creciente tensión en la región, con acusaciones mutuas entre Varsovia y Minsk sobre presuntas provocaciones.
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