«Las disputas sobre quién preside el CPT son solo distracciones inútiles, diseñadas para debilitar lo que queda de estabilidad en la nación», dijo Vertilaire.
Es necesario mantener la serenidad ante las tensiones, pues la fuerza del CPT radica en una sinfonía de responsabilidades compartidas, subrayó Vertilaire citado por el diario Le Nouvelliste.
La cúpula política vivió momentos de tensión cuando fue cuestionado el Ministerio de Relaciones Exteriores y Cultos de Haití por tener una nómina abarrotada.
El saliente jefe del CPT, Fritz Alphonse, estaba opuesto a la cifra excesiva de miembros de embajadas y misiones diplomáticas del país en el extranjero.
Alphonse criticó a la Cancillería por el nombramiento de carácter partidista de cientos de personas sin las calificaciones diplomáticas requeridas.
El jefe del CPT impugnó firmemente las designaciones, y rechazó a más de un centenar de ellos, señalando que en varias embajadas, el personal nombrado supera la capacidad física para alojarse.
A pesar de su oposición, el Ministerio de Relaciones Exteriores hizo caso omiso de sus objeciones y procedió a los nombramientos.
Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores y Culto, Harvel Jean-Baptiste, explicó que muchos de los nombramientos fueron hechos a instancias de asesores del CPT, incluidos Smith Augustin, Louis Gérald Gilles y el primer ministro, Alex Didier.
Jean-Baptiste insistió en que él no estaba detrás de estas decisiones, y se desvinculó inequívocamente de estos nombramientos bajo presión política.
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