Resultan reiterativos los casos en los que agentes policiales se quitan la vida.
El más reciente ocurrió el viernes pasado, cuando una policía de 28 años se lanzó desde el balcón de un edificio del capitalino de Pocitos con su bebé de dos meses en brazos. Ambas perdieron la vida.
Alicia López, de 28 años, se encontraba certificada desde hacía tres años y su último destino fue el Centro de Comando Unificado (CCU), la central de emergencias del 911.
Según el Sindicato Policial Nacional, la uniformada no recibió la atención necesaria.
El gremio reclamó, otra vez, planes de atención en salud mental para el cuerpo policial, en cuyas filas ocurrieron 16 de esas muertes el pasado año.
Tras el fallecimiento de la agente, el ministro Negro adelantó la reunión urgente con la Dirección Nacional de Sanidad Policial, la Dirección Nacional de Políticas de Género y Centro de Atención a las Víctimas de la Violencia y el Delito (CAVID) del Ministerio del Interior.
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