Abbott, quien rubricó la iniciativa aproximadamente una semana después de su aprobación por el Senado estatal, compartió este viernes un video en redes sociales donde se ve en el momento de dar luz verde a la legislación.
«Texas ahora tiene una mayor presencia republicana en el Congreso de Estados Unidos», añadió poco después.
Los estados suelen trazar su mapa del Congreso una vez cada década, después del censo – previsto para 2030- , pero el presidente Donald Trump y la Casa Blanca presionaron al estado para que redistribuyera los distritos y así favorecer a los republicanos para las elecciones intermedias de noviembre de 2026.
Trump quiere consolidar el control de su partido en el Capitolio. Este rediseño daría a los republicanos la posibilidad de hacerse con cinco asientos adicionales en la Cámara de Representantes, donde en este momento dominan con escasa mayoría (220-212).
Para contrarrestar la propuesta de Texas, el gobernador demócrata de California Gavin Newsom, impulsó un plan de redistribución que eliminaría más de la mitad de los actuales distritos del Congreso de los republicanos, lo que redundaría en ganancias para su partido.
Los republicanos tienen actualmente nueve escaños en California, frente a los 43 de los demócratas. Con el plan de Newsom obtendrían cinco escaños más.
«Creemos firmemente que este mapa sirve a los intereses de los votantes de California, a la vez que intenta contrarrestar la trama corrupta que se está produciendo en Texas y en otros estados de mayoría republicana», expresó en su momento la Comisión Demócrata de la Campaña del Congreso.
El 4 de noviembre los electores de California tendrán una elección especial para decidir sobre el nuevo mapa.
Newsom, quien es un potencial candidato presidencial para las elecciones de 2028, dijo que Trump es uno de los mandatarios más impopulares de la historia del país debido a sus «políticas fallidas».
«El Congreso volverá a manos del Partido Demócrata el próximo mes de noviembre», sentenció tras rubricar la llamada Ley de respuesta al fraude electoral.
La batalla de los mapas que comenzó por Texas se sustenta en una táctica ya conocida como ‘gerrymandering’, la cual permite concentrar un mayor número de votantes en un distrito específico para asestar un golpe que perjudique al rival.
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