Esta etapa consiste en asegurar las labores mínimas necesarias para el funcionamiento del país, hasta que el jefe del Estado nombre a un nuevo primer ministro.
La Asamblea Nacional negó ayer la confianza a Bayrou de manera categórica, 364 votos contra 194, por lo que el mandatario se ve obligado a renunciar después de casi nueve meses de gestión, junto a todo su gabinete.
Mientras se designa al nuevo jefe de Matignon y se le encarga formar un gobierno, las autoridades permanecerán en sus puestos para garantizar “los asuntos corrientes”. De esta manera a los ministros se les llama “ministros dimitentes”, en un escenario que puede tardar desde semanas hasta meses.
La víspera, Macron tomó nota de la caída de Bayrou y prometió nombrar a su sucesor en los próximos días.
Por su parte, la presidenta de la Asamblea Nacional, Yaël Braun-Pivet, reunirá a los líderes de partidos para abordar el panorama parlamentario bajo el período de “asuntos corrientes”.
Con la caída del primer ministro naufragó su plan de presupuesto 2026, propuesta rechazada por la oposición y esgrimida como argumento para derrocarlo.
Ante semejante escenario, se redirecciona el presupuesto del año en curso, hasta que el nuevo gobierno presente su plan y lo someta al Parlamento bicameral.
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