En la ceremonia estuvieron los presidentes de Djibouti, Ismail Omar Guelleh; de Kenya, William Ruto; de Somalia, Hassan Sheikh Mohamud; de Sudán del Sur, Salva Kiir Mayardit, y el jefe de gobierno de Eswatini, Russell Mmiso Dlamini.

Mientras que por la representación caribeña asistió la primera ministra de Barbados, Mia Mottley, quien participó en la Segunda Cumbre África-Caricom (Comunidad del Caribe) celebrada el domingo pasado en la sede de la Unión Africana (UA).
De igual manera, presenciaron el histórico momento el presidente de la Comisión de la UA, Mahmoud Ali Youssouf, los secretarios ejecutivos de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para África, Claver Gatete, y de la Autoridad Intergubernamental para el Desarrollo, Workneh Gebeyehu, junto a altos funcionarios gubernamentales etíopes.
Por su parte, el presidente Taye Atske-Selassie destacó en su cuenta de la red social X que “todo lo que anhelamos se materializa con nuestro sudor, sangre, lágrimas y honor en la GERD”.
Selassie agradeció la visión y el coraje de los líderes pasados y presentes en lo que consideró una recompensa por la resiliencia del pueblo etíope. Auguró que grandes acontecimientos están por venir.

La represa, financiada casi en su totalidad por los ciudadanos dentro y fuera de Etiopía, es un modelo convincente para las naciones que buscan construir infraestructura crítica y obtener independencia financiera sin la carga de los préstamos externos.
Una vez completamente operativa, generará más de cinco mil megavatios de electricidad para beneficio de Addis Abeba y de la región.
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