Según el representante de los huelguistas Martín Ojeda, los transportistas decidieron prolongar hasta mañana la protesta, ante la falta de respuestas del Gobierno.
No obstante, dejaron abierta la posibilidad de suspender la manifestación si lograban dialogar con la presidenta Dina Boluarte y el primer ministro Eduardo Arana, a lo que estos accedieron.
Entretanto una columna de manifestantes marcharon hasta el centro de la ciudad en respaldo a los transportistas, cuya causa se resume en el lema “queremos vivir”, en referencia a los sicarios de bandas de extorsionadores que casi a diario asesinan a un chofer o asistente.
El paro fue posible gracias a la fila de autobuses que recorrieron las calles luego de concentrarse en puntos de bloqueo, principalmente en Lima Norte, Lima Sur y el municipio de San Juan de Lurigancho, entre otras zonas de barrios populares, tras la Policía impedir que llegaran al Palacio Legislativo.
Vale destacar que al final de la tarde hubo un incidente violento en el lugar donde confluyen importantes vías de Lima Norte, cuando la Policía Nacional de Perú (PNP) intentó desalojar a los choferes.
En medio del forcejeo, manifestantes que apoyaban a los autobuseros se resistieron a dispersarse y lanzaron piedras y otros objetos, que provocaron una herida en la cabeza a un coronel de la PNP.
La contundencia de la paralización, pese a no ser unánime, se dejó sentir durante el día en el Centro Histórico de Lima, en las calles desiertas y los comercios cerrados.
El Metropolitano, línea de autobuses de rutas segregadas, anunció anoche que mantendría sus servicios; pero, al final, tuvo que suspender parte de sus rutas debido al bloqueo de las vías.
Boluarte, por su parte, recibió duras críticas tras decirle a los transportistas que “uno o dos días de paro” no van a solucionar un problema tan grave como la criminalidad, al tiempo que sugirió a la población que no contesten llamadas telefónicas de desconocidos para evitar las extorsiones.
Ojeda criticó a su vez al ministro del Interior Carlos Malaver por decir que los transportistas no pueden paralizar el servicio por un muerto, así como a un parlamentario, el cual afirmó que la muerte de los choferes se debe a que no pagaron cupos a los chantajistas.
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