La Unicef expresó su profunda preocupación por el aumento significativo de las violaciones graves contra los infantes, incluidos el secuestro en grupo, el asesinato, la mutilación, la explotación y la violencia sexual.
El objetivo -según la prensa local- sigue siendo garantizar el traslado y la reintegración de los niños bajo la influencia de las pandillas.
La PNH reafirmó en la reunión con la Unicef que la protección de los niños es una responsabilidad fundamental del Estado, y alertó sobre la aparición de nuevas amenazas como el tráfico de órganos.
Ambas partes reflexionaron sobre estudios de casos y buenas prácticas de todo el mundo y consideraron vital implementar estrategias de protección.
La Unicef aspira a que estas políticas contribuyan a proteger de mejor manera a los niños de las violaciones graves de los derechos humanos, y al mismo tiempo, atender las necesidades de los infantes afectados por la violencia armada.
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