Preguntado al respecto por la prensa, Álvarez sostuvo que “se ha descontextualizado la idea” del mandatario y señaló que tanto él, que ha sido presidente del Tribunal Constitucional, como el canciller Hugo de Zela, de larga trayectoria diplomática, saben que una incursión es inviable.
“Conocemos que no es posible tratar de sustraer del ámbito de la sede diplomática a una persona, sea por emotividad o porque sea requerida por la justicia peruana”, aseveró.
Matizó las palabras de Jerí al sostener que el mandatario expresó el sentir de la mayoría de los peruanos, al afirmar que “No me limito y, si tiene que ingresarse a la embajada mexicana, se hará. He demostrado con acciones concretas, que muchos no se lo esperaban, que no me tiembla la mano”.
Álvarez sostuvo que no es admisible que quien es investigada (Chávez) por un delito común evidente y juzgada imparcialmente “puede, por malos elementos posiblemente corruptos de la Policía que le dieron la información, sustraerse de la justicia y burlarse de la soberanía y de todos los peruanos”, expresó.
Los excancilleres Manuel Rodríguez y Diego García-Sayán acotaron que la exprimera peruana Betssy Chávez es acusada de rebelión, un delito que, por su definición, tiene carácter político.
El primer ministro añadió que existen leyes internacionales que limitan a las autoridades peruanas en casos como el de Chávez.
El excanciller Eduardo Ferrero planteó la necesidad de que la controversia bilateral por la que Perú rompió relaciones diplomáticas con México, deben calmarse para buscar una solución, por tratarse de dos pueblos hermanos.
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