Un 1-0 sobre el coterráneo Palmeiras no solo coronó al nuevo tetracampeón continental, sino también selló la metamorfosis de una hinchada que transformó viejas heridas en un rugido de gloria.
Fue un cotejo tenso, amarrado en la mitad de la cancha, en la que cada pase parecía pesar toneladas y cada avance del apodado Alviverde sostenía la respiración de miles.
Desde el inicio, el llamado Rubro-Negro se adueñó de la pelota como quien no está dispuesto a dejar que la historia vuelva a escaparse entre las manos.
Paciente e insistente, la posesión fue la cuerda en la que Flamengo sostuvo la esperanza mientras la noche avanzaba sobre el Estadio Monumental de la Universidad de Lima.
La diana, esa que esta ciudad recordará por décadas, nació de un tiro de esquina de Carrascal, un trazo perfecto que encontró a Danilo completamente solo en el área.
En las gradas, la marea flamenguista explotó. No fue un grito, solo un desahogo. Fue la liberación de años de eliminaciones duras, traumáticas, algunas vergonzosas, que dejaron cicatrices profundas en la nación rubro-negra.
Porque antes de este ciclo dorado, «el Fla» sabía de sufrimientos. De siete participaciones en 17 años, de cuatro eliminaciones en fase de grupos, de un «Maracanazo silencioso» ante el América de México en 2008 (victoria 4-2 y caída 0-3), que aún quema.
De derrotas recientes ante Racing en 2020, Olimpia en 2023 y Peñarol en 2024 que hacían dudar incluso a los más fieles. Nada de eso importó. En Lima, todo se resignificó.
Tras el gol, Palmeiras intentó reaccionar. Empujó líneas, buscó espacios, trató de apagar el incendio emocional que ardía en la mitad roja del estadio. Pero no pudo.
Cuando el árbitro pitó el final, los hinchas del Fla lloraron sin pudor. Y no eran lágrimas solo de alegría, eran de vindicación. «Agora somos nós», gritó un anciano con la camisa de 1981, mientras jóvenes nacidos mucho después del primer título se abrazaban como hermanos.
El tetracampeonato coloca a Flamengo en lo más alto entre los clubes brasileños en la Libertadores, dejando atrás a Palmeiras, Grêmio, Santos y Sao Paulo, todos con tres trofeos.
Ironías del destino. El último de esos rivales en levantar el cáliz había sido justamente Palmeiras, en 2021, derrotando al Fla en Montevideo. Cuatro años después, la historia devolvió el equilibrio… y la gloria.
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