Mientras tanto el paisaje en torno al Hospital Saint Bois, de las afueras, el paisaje es deprimente con los pináculos de sus palmeras abatidas totalmente por culpa del insecto.
Esta plaga es originaria del sudeste asiático y detectada en Uruguay en 2022.
Ha hecho estragos en Montevideo, Canelones, Maldonado, Florida, Flores, San José, Colonia, Lavalleja y Durazno.
Ahora pone en jaque a un ecosistema que se volvió un símbolo para los del departamento de Rocha, fuente de una tradición gastronómica comercial, producto del fruto de la palma y musa de innumerables poetas y cantores.
«Recibimos al primer turista indeseado de la temporada”, resume el intendente de Rocha, Alejo Umpiérrez, para referirse a la confirmación de que fue detectado el picudo rojo en el departamento más al este del país.
El escudo, el himno, el cancionero y la cultura rochense están marcados por la palma del butiá (butia odarata) y por su fruto, refiere El País.
El primer espécimen de Rhynchophorus ferrugineus hallado en Rocha apareció en una trampa dispuesta por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca y el Ministerio de Ambiente en el Área Protegida Laguna Garzón.
Así lo informó la plataforma NaturalistasUY. Para entonces la alarma pasó de amarilla a roja por la inminente llegada de la plaga a los palmares ubicados a pocos kilómetros de la ciudad de Castillos, que se extienden por 70 mil hectáreas y albergan dos millones de ejemplares.
Estamos hablando de un insecto que en condiciones normales avanza 700 metros por día -que puede ser superior dependiendo del viento-, no tiene un depredador y por lo tanto se reproduce libremente”, explicó el intendente rochense.
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