Abrego García fue liberado de la custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) la tarde de este jueves tras una orden de la jueza federal Paula Xinis para que saliera de la custodia de ICE “de inmediato”.
Xinis, en su dictamen de 31 páginas, escribió: “Dado que Abrego García ha estado detenido por el ICE para llevar a cabo una deportación a un tercer país sin una orden de deportación legal, su solicitud de liberación es procedente”.
“Además, la conducta de los demandados durante los últimos meses contradice la afirmación de que su detención tenía como único propósito la deportación, lo que refuerza la conclusión de que Abrego García no debe permanecer detenido”, añadió la magistrada.
Si bien el fallo allanó el camino para que el ICE lo liberara, Abrego García permanecerá sujeto a las condiciones de libertad provisional impuestas en su caso penal, que incluyen, entre otras medidas, arresto domiciliario con monitoreo electrónico, la supervisión de un tercero y otras medidas para garantizar su comparecencia ante el tribunal.
En agosto, la propia jueza dictaminó que debía permanecer en territorio estadounidense mientras se impugnaba su deportación a Uganda.
Tras el veredicto la víspera, su equipo legal lo recogió en un centro de detención en Pensilvania, informó su abogado, Simon Sandoval-Moshenberg.
La portavoz del Departamento de Seguridad Nacional, Tricia McLaughlin, expresó su rechazo a la orden de Xinis y sugirió que el Gobierno la apelará. “Esto es activismo judicial descarado por parte de una jueza nombrada por (Barack) Obama”, subrayó.
El juicio de Abrego García está programado para enero de 2026, pero solicitó que se desestimen los cargos antes de ese momento, pues argumenta que es procesado injustamente.
A mediados de marzo, la administración Trump lo deportó de manera arbitraria a El Salvador junto a un grupo de inmigrantes señalados de pertenecer a organizaciones delictivas como el venezolano Tren de Aragua y la pandilla salvadoreña MS-13.
Inicialmente lo trasladaron a una megaprisión de máxima seguridad en la nación centroamericana y en junio fue devuelto a Estados Unidos, donde se le acusó de cargos federales de tráfico de personas, lo cual niegan sus abogados.
Aunque fue liberado de cárcel penal donde se mantuvo recluido tras su regreso a territorio estadounidense, lo arrestaron alrededor de 48 horas después cuando se presentó en una corte migratoria en Baltimore, Maryland.
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