La ministra de Cultura, Rachida Dati, señaló que al frente de las labores estará Philippe Jost, quien dirigió la entidad pública a cargo de la restauración de la catedral de Notre-Dame, templó gótico que reabrió hace un año tras el incendio que estuvo a punto de hacerlo colapsar el 15 de abril del 2019.
De acuerdo con la titular, la misión responderá a la presidenta-directora del Louvre, Laurence des Cars a quien el jefe del Estado, Emmanuel Macron, le ratificó la confianza.
Dati afirmó que urgen medidas para reorganizar a profundidad el museo más famoso y visitado del mundo, que en los últimos meses ha sido noticia por cuestiones negativas, como el robo de la Galería de Apolo de collares, pendientes y otras joyas que pertenecieron a las emperatrices o reinas Eugenia, María Luisa de Austria, María Amelia y Hortensia.
Pese al arresto de los cuatro presuntos autores materiales, el botín estimado en 88 millones de euros y un inestimable valor patrimonial e histórico sigue sin recuperarse.
No es el único problema de la institución que acoge obras como La Gioconda o la Venus de Milo, hasta superar el medio millón, con unas 36 mil en exhibición en la otrora residencia real.
El 17 de noviembre, el museo que acaricia al también célebre y patrimonial río Sena tuvo que cerrar la galería Campana del ala Sully para investigar la fragilidad de algunas vigas, y hace algunos días el fuego con ribetes de escándalo recibió más leña con la noticia de una filtración de agua ocurrida a finales del propio mes.
Según el administrador del Louvre, Francis Steinbock, la filtración afectó entre 300 y 400 obras, entre las que citó revistas de egiptología y documentos de investigación.
Para Dati, la misión es clave, ya que el museo parisino necesita más que respuestas en materia de seguridad.
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