Este dato significa una caída inesperada, cuando los analistas pronosticaban un ligero aumento del 0,1 por ciento. Tal retroceso se suma a un descenso idéntico en septiembre y a un crecimiento nulo en agosto.
El Ministerio de Finanzas británico reaccionó en el sentido de estar decididos a desafiar las previsiones de crecimiento y a crear empleos de calidad, para que todos puedan beneficiarse de una mejor situación.
El analista de la consultora Quilter, Lindsay James, atribuye el retroceso del PIB a las inquietudes previas a la presentación del presupuesto británico del 26 de noviembre.
Indicó que la economía británica retrocede, lo que hace cada vez más probable un nuevo recorte del tipo de interés del Banco de Inglaterra en su reunión del 18 de diciembre.
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