Los doctores Gerardo Bruno y Julio Trostchansky, de la Cátedra de Cirugía Torácica, consignan en un estudio que el país tiene un modelo educativo sanitario que “forma lo que no necesita y necesita lo que no forma”.
Ello genera una desproporción entre la cantidad de recibidos de la Facultad de Medicina y la falta de profesionales en otras áreas críticas.
Señala déficit persistente de enfermeros, fisioterapeutas, fonoaudiólogos y técnicos especializados.
A pesar de esto, la Facultad de Medicina recibe cada año más de mil estudiantes y gradúa entre 600 y 700 médicos, dice el reporte divulgado por el semanario Búsqueda.
Añade que “el número de egresados parece excesivo para nuestra realidad”, lo que en su opinión evidencia un desequilibrio estructural entre oferta formativa y necesidades sanitarias.
Además, el documento plantea la necesidad de revisar el actual modelo de acceso a Medicina “sin perder de vista la equidad”.
Los profesores proponen introducir mecanismos que permitan equilibrar la cantidad de ingresantes con la capacidad docente, la disponibilidad de campos clínicos y las necesidades reales del sistema de salud.
Mientras Medicina mantiene ingreso abierto, otras carreras esenciales —enfermería, imagenología o fisioterapia— tienen cupos que dejan afuera a cientos de aspirantes cada año, apunta el texto.
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