En términos desestacionalizados, el producto interno bruto cayó 0,2 por ciento respecto al trimestre inmediato anterior (abril-junio).
Tal estadística supone que se interrumpe una racha de ocho trimestres consecutivos de crecimiento frente al trimestre previo.
Por su parte, en la medición interanual, la actividad económica creció 1,2 por ciento respecto al período julio-setiembre del año pasado, aunque a un ritmo menor que en trimestres previos.
Los datos están en sintonía con varios indicadores adelantados que ya venían mostrando una pérdida de dinamismo.
Sobre todo el Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE), que en la tendencia-ciclo muestra estancamiento desde abril.
Los analistas e instituciones que participan de la encuesta de expectativas del BCU proyectan que la actividad se expandiría alrededor de dos por ciento en 2025, según el promedio de las respuestas, con un segundo semestre que tiende a crecer cero.
El BCU confía en llegar al 2,5 crecimiento del PIB.
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