El lauro, instituido por la Unión Nacional de Artistas y Escritores de Cuba (Uneac) en 2008 como máximo reconocimiento a figuras emblemáticas de la danza mundial, distingue así a un exponente supremo del ballet, “quizás la más extraordinaria bailarina de la actualidad”, aseguró el crítico Ahmed Piñeiro.
Hace pocos días, la artista condecorada con la Excelentísima Orden del Imperio Británico por el rey Carlos III regaló dos funciones memorables del clásico Don Quijote, en esta capital.
Junto al Ballet Nacional de Cuba (BNC) y el bailarín cubano Patricio Revé, invitado del Royal Ballet de Londres y también primera figura del Ballet de Queensland (Australia), Núñez derrochó encanto, complicidad vibrante con su pareja y un dominio técnico sublime.
Piñeiro evocó la trayectoria y vínculos de la argentina con el ballet cubano y aseveró: “su patria es, en realidad, la danza, porque para Marianela el ballet ha sido siempre, más que su profesión, un sacerdocio”.
El también especialista del BNC destacó cómo fue promovida a la anhelada categoría artística de primera bailarina, con sólo 20 años de edad, en la compañía de sus sueños: The Royal Ballet, en Reino Unido.
Además, comparó el arte de la argentina con el de la prima ballerina assoluta cubana Alicia Alonso, pues “como sucedía con el baile de la Alonso, en el de Marianela la técnica está subordinada a la expresión; y el virtuosismo, a la verdad dramática”.
“Verla bailar es como tener ante nuestros ojos lo que aspiramos y deseamos que sea el ballet: precisión, belleza, elegancia, virtuosismo y, sobre todo, inspiración”, afirmó en la sede de la Uneac.
El maestro de la Escuela Nacional de Ballet Fernando Alonso describió la admirable rutina de trabajo de la profesional que tuvo el privilegio de presenciar durante varios días en La Habana, donde el público anhelaba verla actuar hace muchos años.
De igual manera, resaltó el vínculo escénico de la argentina con grandes exponentes del ballet cubano como Carlos Acosta, José Manuel Carreño, más recientemente Patricio Revé y una de las joyas de la danza de este país caribeño: Loipa Araújo, a quien Núñez nombra “la maestra de oro”.
“Marianela baila inspirada e inspira. Es la distinción, la musicalidad, la fluidez del movimiento, el uso sutil e inteligente del rubato, el hermoso y elocuente trabajo de pies, la femineidad en estado de gracia. El ballet elevado a un punto de perfección no muy frecuente en nuestros días”, apuntó el experto.
A criterio del profesor, en el arte de Núñez sobresalen la sensibilidad y la inteligencia, “no se conforma, insiste en la búsqueda constante de la perfección y en la verdad dramática”.
La primera bailarina y directora del BNC, Viengsay Valdés; la presidenta de la Uneac, Marta Bonet, y la presidenta de la Asociación de las Artes Escénicas de la Uneac, Marilyn Garbey, entre otras autoridades culturales, asistieron al acto de premiación y elogio.
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