Así reflejó un artículo de la escritora Taroa Zúñiga Silva y el historiador, editor y periodista indio Vijay Prashad en la publicación Globetrotter.
El texto muestra que dicha campaña incluyó en 2001, entre otros elementos, el financiamiento estadunidense a grupos sociales y políticos antibolivarianos a través de la National Endowment for Democracy y Usaid (Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional).
Los articulistas señalan que en 2002 tuvo lugar la participación de los Estados Unidos en el intento de Golpe de Estado, así como la creación en 2002 por parte de la Oficina de Iniciativas de Transición de Usaid, de un programa específico para Venezuela.
Posteriormente, en 2003–2004 tuvo lugar el financiamiento y dirección política del grupo Súmate (liderado por María Corina Machado) para promover un referendo revocatorio contra Chávez.
En 2004 se desarrolló una estrategia de cinco puntos para “penetrar” la base social de Chávez, “dividir” el chavismo, “aislar” al presidente, fortalecer grupos como Súmate y “proteger los intereses comerciales vitales de Estados Unidos”.
Asimismo, en 2015 el presidente estadounidense Barack Obama firmó una orden ejecutiva que declaró a Venezuela como una “amenaza extraordinaria”, base legal de las sanciones posteriores.
La Casa Blanca estableció en 2017 la prohibición del acceso de Venezuela a los mercados financieros estadunidenses.
En 2018 fue llevada a cabo una presión sobre bancos internacionales y empresas navieras para sobreactuar sanciones ilegales, junto con la incautación de las reservas de oro del Banco Central de Venezuela por parte del Banco de Inglaterra.
Luego, en 2019, Washington implementó la creación de un “gobierno interino” mediante el “nombramiento” de Juan Guaidó como presidente autorizado por Estados Unidos, la organización de una sublevación fallida, el congelamiento de la venta de petróleo venezolano y la confiscación de activos petroleros en el extranjero.
Un intento de secuestro del presidente Nicolás Maduro mediante la Operación Gedeón, junto con una campaña de “máxima presión” durante la pandemia, incluida la negativa del Fondo Monetario Internacional a permitir el uso de las propias reservas de Venezuela, ocurrieron en 2020.
En 2025, se escenificó el regalo del Premio Nobel de la Paz a la opositora María Corina Machado, acompañado de un pronunciamiento del Comité Nobel que instó a Maduro a abandonar el poder.
Durante los últimos meses (2025–2026) ocurren los ataques a pequeñas embarcaciones frente a las costas venezolanas, despliegue de una armada de Estados Unidos para establecer un embargo y confiscación de buques petroleros venezolanos.
Para Globetrotter, es imposible imaginar un futuro distinto para Venezuela si Estados Unidos continúa los bombardeos y despliega tropas terrestres.
Nada bueno surge de estas guerras de “cambio de régimen”, acotó la publicación.
No es casual que Brasil y Colombia observen este ataque con inquietud: saben que su único resultado será una desestabilización prolongada de la mitad norte de Sudamérica, o de toda América Latina, añadió el documento.
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