En un comunicado, la Organización No Gubernamental destacó que 26 familias del barrio de Batn al-Hawa, en la zona Silwan, se enfrentan a una expulsión inminente tras el rechazo de la Corte Suprema de este país a sus apelaciones, “lo que significa agotar todas las vías legales restantes”.
Ir Amim alertó que el ritmo de los desalojos en Batn al-Hawa se intensificó en los últimos dos meses.
De continuar las medidas actuales, el número de familias amenazadas podría aumentar a 84, que suman unas 700 personas, subrayó.
El grupo estimó que de llegarse a esa cifra podría constituir el mayor desplazamiento de un solo barrio en Jerusalén Este desde su ocupación en la guerra de 1967.
Ir Amim detalló que las reclamaciones de desalojo se basan en una ley israelí, aprobada en 1970, que otorga a los judíos el derecho a reclamar propiedades que supuestamente le pertenecían antes de 1948, cuando se fundó su Estado, mientras que a los palestinos se les niega un derecho similar.
Los desalojos no son disputas de propiedad individual, sino más bien parte de una política sistemática destinada a desplazar a los palestinos de Jerusalén Oriental a través de leyes discriminatorias, afirmó Amy Cohen directora de defensa internacional de esa ONG.
Desde 2015, las autoridades de ese país desalojaron a unas 16 familias de Batn al-Hawa, tras demandas de la organización judía Ateret Cohanim.
Ateret Cohanim afirma que supuestamente los judíos son dueños de unos cinco mil metros cuadrados del barrio desde 1881, en una batalla legal iniciada hace 15 años.
Más de 750 mil colonos judíos viven en la actualidad en la Ribera Occidental incluida Jerusalén Este, distribuidos en unos 200 asentamientos y numerosos puestos de avanzada, según datos oficiales.
La comunidad internacional rechaza esa política expansionista y considera a ese territorio como parte del futuro Estado palestino.
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