Constituye una violación abierta y deliberada del derecho internacional, de la Carta de las Naciones Unidas y del principio irrenunciable de la soberanía y autodeterminación de los pueblos, subrayó la agrupación.
“Las justificaciones presentadas por el gobierno estadounidense son absolutamente carentes de sustento”, remarcó la fuerza política, fundada por la líder indígena y Premio Nobel de la Paz de 1992, Rigoberta Menchú.
No responden a la defensa de la democracia ni de los derechos humanos, sino a los intereses históricos del imperialismo por apropiarse de los recursos estratégicos de los pueblos, en particular del petróleo y otros minerales fundamentales, acotó.
Esta agresión no es un hecho aislado, sino parte de una política colonialista e imperial que recurre a la violencia, la amenaza militar y la injerencia para someter a los pueblos que se resisten al saqueo y al tutelaje extranjero, señaló.
Estados Unidos vuelve a colocarse como un agresor que desprecia la legalidad internacional y apuesta por la fuerza como mecanismo de imposición, manifestó en el texto.
Esta acción, además, es una provocación mundial, que puede constituirse en un conflicto a gran escala con consecuencias fatales para la humanidad, advirtió Winaq.
Expresó su “firme solidaridad con el pueblo venezolano y con todos los pueblos de Nuestra América que enfrentan la intromisión y la agresión de Estados Unidos”.
Reafirmó el compromiso con la lucha por la dignidad, la soberanía y la construcción de un orden internacional basado en la justicia, la paz y el respeto entre los pueblos.
Este sábado en la madrugada militares estadounidenses por orden del presidente Donald Trump bombardearon puntos de la capital de Venezuela y los estados de Miranda, Aragua y La Guaira.
Además, secuestraron y trasladaron a Estados Unidos al mandatario Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores.
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