En una nota, la organización denuncia que «esta barbarie viola el derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas, y amenaza la paz, la soberanía y la integración de América Latina y el Caribe».
Alerta sobre «un nuevo episodio de la ofensiva imperialista, que busca saquear las riquezas del pueblo venezolano, especialmente el petróleo y el oro, mediante la guerra, la intervención y el cambio de sistema político».
El movimiento reitera su repudio a la agresión y exige el cese inmediato de la ofensiva y la complicidad y el silencio de sectores de la comunidad internacional.
Llama a sus militantes y al movimiento popular a mantenerse movilizados, en las calles, en los territorios y en las redes sociales, en solidaridad activa con el pueblo venezolano.
Por otra parte, la asociación Levantamiento de la Juventud Popular rechaza la agresión de Washington a Caracas que amenaza la paz, la soberanía y la integración de América Latina y el Caribe.
Tras la agresión, el portal Brasil 247 aseguró este sábado que tal acción bélica representa el mayor desafío para la política exterior del Gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Según el sitio, el principal objetivo del Ministerio de Relaciones Exteriores es mantener a América Latina como una zona de paz.
La nota del medio noticioso refiere que las explosiones ocurridas en la madrugada de este sábado en Caracas, sumadas a informes de aeronaves sobrevolando la capital venezolana a baja altitud, «elevaron la tensión en la región y situaron la crisis entre Venezuela y Estados Unidos en el centro de la atención diplomática latinoamericana».
Advierte que el episodio ocurre en un momento de escalada militar en el Caribe y es probable que se convierta en uno de los desafíos más delicados para la política exterior de Lula, «cuya diplomacia se basa en la estabilidad regional y el diálogo para evitar conflictos».
Para la Cancillería, el escenario se torna especialmente delicado porque el principal objetivo estratégico de la diplomacia brasileña, bajo el Gobierno de Lula, es preservar a América Latina como una zona de paz, evitando conflictos armados y bloqueando cualquier normalización de las intervenciones externas.
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