El eje central de su intervención no fue la institucionalidad política, sino la recuperación económica a través de la participación directa de compañías estadounidenses, se desprende de su alocución cuando anunció la operación antivenezolana.
Fue claro al señalar que las «muy grandes compañías petroleras de Estados Unidos» entrarán a Venezuela para arreglar la infraestructura y «empezar a ganar dinero».
El medio reseña un análisis de las palabras utilizadas por el mandatario republicano mencionó los términos «petróleo», «petrolero» o «petroleras» en 22 oportunidades, mientras que la palabra «democracia» no fue pronunciada ni una sola vez.
Trump aseguró que la reconstrucción (en Venezuela) será pagada por las mismas petroleras, quienes serán reembolsadas con la producción. «Vamos a sacar mucho dinero para que podamos cuidar del país… y también reembolso para las personas en nuestro país», recuerda el medio.
Como pretexto el gobernante norteamericano argumentó que el gobierno chavista robó la industria petrolera construida con talento estadounidense y que esta operación es una forma de recuperar esa propiedad.
Aunque el embargo sigue vigente por ahora, la proyección es vender petróleo en «dosis mucho más grandes» a otros países una vez normalizada la extracción, y los ingresos para las empresas petroleras estadounidenses.
Como dijo la expresidenta Cristina Fernández, Trump se expresó “a cara descubierta” y justificó la intervención militar no solo por el narcotráfico, sino por la necesidad de asegurar el suministro energético en el hemisferio para Estados Unidos.
«Tenemos que tener energía que sea energía real… Es muy importante que la protejamos», dijo el mandatario, vinculando la seguridad nacional de Estados Unidos con el control de los recursos venezolanos.
Sobre el destino de la petrolera venezolana Pdvsa tras la intervención y en el caso de que Washington se apoderara del control de Venezuela, Trump anticipó que “será intervenida de facto por las grandes compañías petroleras estadounidenses”.
El plan no contempla una privatización inmediata en el sentido tradicional, sino una operación controlada en la que Estados Unidos invertirá para reparar la infraestructura, y se cobrarán esas inversiones y las deudas históricas directamente con el flujo de petróleo que se extraiga, asumiendo la gestión operativa de los yacimientos.
Todo muy claro: el petróleo es el objetivo, los vastos recursos de Venezuela que van más allá de los hidrocarburos, no la lucha contra el narcotráfico, señaló a Prensa Latina el sindicalista Oscar Verón.
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