En una esquina aledaña a la plaza La Candelaria, en Caracas, como constató Prensa Latina, miles de personas en representación de diferentes sectores de la vida social, política y de trabajadores manifestaron su indignación por la agresión imperialista y afirmaron que el mandatario legítimo de la República es Maduro.
El representante del pueblo cristiano manifestó que dudar es traición y llamó a no aceptar ningún doble rasero porque “todo aquel que en la comunidad levante cualquier signo de apoyo a los yanquis es un apátrida”.
Expresó que como lo hizo el comandante Hugo Chávez y Maduro «nos enseñaron que la fe no está reñida con la Revolución», y expresó que la paz no es sinónimo de cobardía ni de miedo.
En esta hora necesitamos tener una convicción clara de todos los sectores porque Simón Bolívar nos dijo que “más nos dominan por la ignorancia que por la fuerza”.
Un trabajador de la pesca señaló que desde el inicio de la agresión ese fue uno de los sectores más perjudicados y recordó que el compromiso con el presidente y el pueblo es “continuar de manera más firme haciendo nuestra faena de pesca más firme y constante, ejerciendo soberanía en nuestro mar Caribe”.
Los pescadores y acuicultores “vamos a continuar ejerciendo soberanía en nuestros mares y ríos”, aseveró, y aseguró que ese sector le va a garantizar al pueblo venezolano esa proteína pesquera.
Reconoció que los ataques estadounidenses sí les hicieron daño “pero nosotros no vamos a claudicar”.
La representante femenina dijo venir con un misil en el pecho que venía a sacar y exigió que “Donald Trump nos presente a nuestro presidente como lo que es, un jefe de Estado de esta patria de todos los venezolanos”, y en el caso de Cilia, recordó que es una diputada y así debe ser tratada.
Durante el acto, miles de voces exclamaron “liberen a Maduro, liberen a Maduro”; «la patria no se vende, sino se defiende” y “Maduro aguanta que el pueblo te respalda”.
Concluida esta concentración en unión compacta, el pueblo avanzó por la avenida Urdaneta hasta el Banco Central, donde ahora mismo prosiguen las condenas a la agresión estadounidense.
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