Autoridades señalaron que declaraciones del exlíder opositor Sam Rainsy y otros activistas radicados en el extranjero buscaron cuestionar la gestión gubernamental del conflicto y llamaron a la movilización política desde fuera del territorio nacional.
Desde el Ejecutivo se acusó a esos grupos de difundir información distorsionada y de explotar una situación sensible de seguridad nacional con fines políticos, en momentos en que se requiere cohesión social y respaldo a las comunidades.
Expertos locales subrayaron que tales posturas no encontraron respaldo significativo dentro del país, donde ciudadanos y organizaciones continúan apoyando a los desplazados y a los efectivos fronterizos mediante donaciones.
El director general del Instituto de Relaciones Internacionales de Camboya, Kin Phea, advirtió que utilizar un conflicto externo para promover divisiones internas puede ser interpretado históricamente como un acto contra los intereses nacionales.
En ese sentido, se llamó a evitar la politización de los daños causados por el conflicto y subrayó que las crisis no deben convertirse en instrumentos para agendas políticas ajenas al interés común.
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