Lo que enfrenta hoy Venezuela no es una crisis interna, ni una disputa política, ni un conflicto ideológico como intenta presentarlo la maquinaria de propaganda occidental, apuntó un comunicado de la organización.
Venezuela posee la mayor reserva probada de petróleo del mundo. Este solo hecho basta para entender todo lo que ocurre. Los pueblos no son cercados por su pobreza, sino por su riqueza cuando se niegan a obedecer, sostuvo.
Estados Unidos -puntualizó- no busca el petróleo venezolano porque carezca de petróleo, sino porque necesita dominar el mercado, controlar el precio y estrangular cualquier modelo soberano e independiente.
“Quiere una Venezuela productora sin decisión, rica sin soberanía y paralizada sin capacidad de elegir”, subrayó.
Advirtió el comunicado que si Washington pone sus manos sobre el petróleo venezolano, los perdedores no serán solo Venezuela.
Esa acción, advirtió, afectará a Rusia, que será expulsada de uno de los principales corredores energéticos fuera del control occidental, y China, por ejemplo, recibirá un golpe estratégico a su seguridad energética y a su capacidad de diversificar fuentes lejos del chantaje estadounidense.
Lo que ocurre en Venezuela es, por tanto, una guerra energética mundial encubierta, afirmó.
Una guerra, puntualizó, cuyo objetivo es restaurar el monopolio del petróleo, domesticar a los Estados y aplastar cualquier forma de cooperación Sur–Sur.
jha/lb






