Así, mientras en el despliegue informativo y buena parte de las notas editoriales cierran filas con lo que creen que es el fin del régimen político de los venezolanos, las páginas de opinión contienen críticas a la agresión, que muchos consideran coartadas o taparrabos de su acatamiento a la posición de Washington.
El columnista Santiago Pedraglio se propone equiparar en negatividad al gobierno chavista con lo que reconoce como “una violación de la soberanía venezolana, al mismo tiempo que un peligro para América Latina y la paz global”.
Cita al mismo tiempo el editorial del diario norteamericano “The New York Times” que se opone al atentado contra la soberanía venezolana y su advertencia de que “derrocar incluso al régimen más deplorable puede empeorar las cosas”.
Argumenta también la referencia del periódico a la caótica situación de Iraq, Afganistán y Libia, tras sufrir mientras, el articulista neoliberal Federico Salazar elogia a la extremista de derecha venezolana María Corina Machado pero desaprueba sus
alegatos a favor de una invasión a su país y reprocha al gobernante argentino Milei por celebrar una intervención militar extranjera.
En un editorial, el diario conservador El Comercio reconoce que “nadie debería sentirse demasiado seguro en un mundo en el que cualquier país grande puede sentirse con derecho a emprender una operación militar de este tipo sobre un país más pequeño, aun si el objetivo es alguien como Maduro”.
“El deterioro de las reglas de convivencia internacionales –vigentes desde el fin de la Segunda Guerra Mundial– es más evidente que nunca. Estados Unidos ha interpretado que a ellos no se les aplican los tratados internacionales”, añade.
La historiadora Carmen McEvoy apuntó que “un imperialismo de nuevo cuño (MAGA) se va instalando en Sudamérica” invocando los 300 mil muertos anuales por las drogas que supuestamente salen de Venezuela y la presencia del Tren de Aragua en países de la región.
Plantea que Perú, un país productor de cocaína y con un gobierno corrupto además de inepto, puede ser el siguiente en la lista de ‘los narcoestados a civilizar’”.
“Una relectura de la Doctrina Monroe busca subsanar, además, una serie de derrotas norteamericanas en el Medio Oriente, validando un reposicionamiento en territorios” cuyo control había perdido.
La intelectual sostiene que la soberanía venezolana fue violentada con la complicidad internacional y refiere que Trump ha declarado
que su decisión política, sumada al profesionalismo del “mejor ejército del mundo”, están definiendo una nueva hegemonía norteamericana, al anunciar
En tal sentido, añade la académica, el gobernante norteamericano ha anunciado que “Estados Unidos administrará Venezuela hasta una transición adecuada y legal” y lo hará junto al complejo tecnológico-militar.
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