Miembros de la guardia presidencial de la República Bolivariana, los cubanos cayeron cuando defendían al mandatario Nicolás Maduro, quien, tras el artero bombardeo a Caracas, la capital de la nación suramericana, fue secuestrado junto a su esposa por fuerzas especiales estadounidenses. Los trabajadores de la legación de La Habana en Tegucigalpa condenaron de forma enérgica el ataque perpetrado al hermano país latinoamericano y las amenazas del gobierno de Donald Trump a la paz, la soberanía y la autodeterminación de los pueblos de Nuestra América.
Durante el homenaje, se honró la memoria de los combatientes asesinados por la agresión imperialista, calificados de ejemplo de dignidad, valentía y compromiso revolucionario.
El acto, encabezado por el embajador de la isla en Honduras, Juan Loforte, concluyó con un minuto de silencio en honor a la memoria y sacrificio de los caídos y se ratificó el inquebrantable apoyo a la Revolución cubana.
Los 32 combatientes cumplían misiones en representación de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior, a solicitud de órganos homólogos de Venezuela.
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