Durante la sesión del Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA), realizada en Washington, el representante permanente de Brasil, embajador Benoni Belli, acuñó ese calificativo a lo ocurrido a Maduro y advirtió que estos ataques ponen en riesgo el compromiso regional con la paz y socavan los principios del derecho internacional.
Insistió en que «los bombardeos en territorio venezolano y el secuestro de su presidente traspasan una línea inaceptable. Estos actos representan una gravísima afrenta a la soberanía venezolana y amenazan a la comunidad internacional con un precedente extremadamente peligroso», advirtió.
Señaló que la soberanía nacional y el respeto a las instituciones multilaterales son pilares fundamentales para garantizar la autodeterminación de los pueblos y mantener relaciones internacionales basadas en la igualdad y la justicia.
El diplomático alertó que, si se normaliza la utilización de la fuerza, la comunidad internacional corre el riesgo de sustituir el diálogo por la imposición militar, lo cual degradaría la cooperación entre Estados y transformaría la región en un escenario de subordinación.
Recordó también una resolución reciente de la Comisión Jurídica Interamericana que reafirma la prohibición del uso de la fuerza salvo en situaciones de legítima defensa o bajo mandato del Consejo de Seguridad de la ONU.
En ese contexto, sostuvo que la operación militar estadounidense constituye una violación directa de ese principio.
Belli subrayó que el ataque hizo visibles por primera vez en América del Sur imágenes de una agresión armada externa dentro de la región, algo que calificó de inédito y alarmante, especialmente para Brasil, país que comparte más de dos mil kilómetros de frontera con Venezuela.
Aseguró que su gobierno está convencido de que la crisis venezolana solo podrá resolverse mediante un proceso político inclusivo y conducido por los propios venezolanos, libre de injerencias extranjeras.
Recalcó además que Brasil no apoya la creación de protectorados ni tutelas internacionales sobre Estados de la región.
Finalmente, subrayó que la defensa del orden multilateral es esencial para proteger la dignidad nacional de los países latinoamericanos y evitar el colapso del sistema internacional construido tras la Segunda Guerra Mundial.
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