Los fallecidos pertenecían a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y al Ministerio del Interior (Minint) y se encontraban en territorio venezolano en el marco de la cooperación bilateral en materia de seguridad y defensa, en respuesta a una solicitud legítima y transparente del gobierno bolivariano.

Entre los combatientes del Minint figuran los coroneles Humberto Alfonso Roca Sánchez (67) y Lázaro Evangelio Rodríguez Rodríguez (62); los mayores Rodney Izquierdo Valdés (51), Ismael Terrero Ge (47), Rubiel Díaz Cabrera (53) y Hernán González Perera (43); así como los capitanes Yoel Pérez Tabares (48), Addriel Adrián Socartas Tamayo (32) y Bismar Mora Aponta (50).

También fallecieron el teniente coronel Orlando Osoria López (45); los primeros tenientes Yorlenis Revé Cuza (36), Alejandro Rodríguez Royo (35), Erdwin Rosabal Avalos (35), Daniel Torralba Díaz (34), Yandrys González Vega (45), Yordanys Marionis Núñez (43) y Yunior Estévez Samon (32); los tenientes Yasmani Domínguez Cardero (32), Fernando Antonio Báez Hidalgo (26) y Yoandys Rojas Pérez; y el primer suboficial Giorki Verdecia García (30).
Por parte de las FAR fallecieron el capitán Adrián Pérez Beades (34), el suboficial mayor Suriel Godales Alarcón (42) y los soldados de la reserva Adelkis Ayala Almenares (45), Alexander Noda Gutiérrez (48), Ervis Martínez Herrera (52), Juan Carlos Guerrero Cisneros (55), Juan David Vargas Vaillant (54), Rafael Enrique Moreno Font (35), Luis Alberto Hidalgo Canals (57), Luis Manuel Jardines Castro (59) y Sandy Amita López (37).
El Gobierno cubano calificó el ataque como un acto de terrorismo de Estado y reiteró su más firme condena a la escalada militar y política impulsada por Washington contra la soberanía y la estabilidad de la nación bolivariana.
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