“La Puerta Santa está cerrada, pero el Buen Pastor siempre mantiene abierta la puerta de su corazón”, dijo el sumo pontífice, una oración requerida por ese rito, tras lo cual se arrodilló y, luego de un momento de oración, en silencio, unió las dos grandes hojas del portón de bronce, abiertas por el papa Francisco el 24 de diciembre de 2024.

“El amor de Cristo nos ha llevado a la conversión, a la fraternidad, a la búsqueda de la justicia y la paz”, añadió el Obispo de Roma refiriéndose al Jubileo, con lo que concluyó la ceremonia, mientras la colocación de los ladrillos de la Puerta Santa tendrá lugar en diez días, un rito dirigido por la Oficina de Celebraciones Litúrgicas.
Se calcula que más de 33 millones de peregrinos de todo el mundo llegaron a Roma y al Vaticano en los últimos meses, para el Jubileo de 2025, mientras la Iglesia Católica ya se prepara para los festejos por el Bimilenario de la Redención, que se celebrarán en 2033.
Estuvieron presentes en la ceremonia el presidente italiano, Sergio Mattarella, así como el presidente de la Cámara de Diputados, Lorenzo Fontana; el ministro del Interior, Matteo Piantedosi; el alcalde de Roma, Roberto Gualtieri; y el presidente de la Región del Lacio, Francesco Rocca, entre otras altas autoridades del país
Luego del cierre de la Puerta Santa, León XIV presidió la Misa de la Solemnidad de la Epifanía, tras la cual tuvo lugar la tradicional procesión de recreación histórica «Viva la Befana» por la Via della Conciliazione, y a las 12:00 hora local rezó el Ángelus, ante miles de personas reunidas en la Plaza de San Pedro. “¡Cuántas epifanías se nos han dado o están a punto de dársenos! Sin embargo, es necesario alejarlas de las intenciones de Herodes, de los miedos siempre dispuestos a transformarse en agresión”, dijo el Papa en su homilía, en relación a los tiempos actuales, plagados de conflictos bélicos.
Expresó entonces que “amar la paz, buscar la paz, significa proteger lo que es santo y, precisamente por eso, es naciente: pequeño, delicado, frágil como un niño” y también se refirió al hecho de que “a nuestro alrededor, una economía distorsionada intenta lucrarse con todo”.
“Después de este año, ¿seremos más capaces de reconocer al visitante como peregrino, al forastero como buscador, al lejano como vecino, al diferente como compañero de viaje?”, preguntó el papa en su homilía de la Misa de la Epifanía, que coincidió con el fin del Jubileo.
“Si nuestras comunidades son hogares, si resistimos unidos a las lisonjas de los poderosos, entonces seremos la generación del amanecer”, aseguró.
En el rezo del Ángelus, León XIV invitó a todos a convertirse en “artesanos de la paz”, pues “la esperanza que proclamamos debe ser terrenal”, y renovó su llamado a la paz para “que los extranjeros y adversarios se conviertan en hermanos y hermanas.
Que “en lugar de la desigualdad haya equidad; en lugar de la industria de la guerra, que se afirme la artesanía de la paz. Tejedores de esperanza, avancemos hacia el futuro por otro camino”, expresó el Santo Padre.
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