Los soldados viajaban el domingo pasado por una carretera del estado de Borno cuando estalló una bomba artesanal detonada a distancia, según las precisiones del parte difundido por el mando castrense a través de las redes sociales.
Las víctimas del atentado estaban destinadas a una operación en la selva de Sasawa, del estado de Yobe, colindante con el de Borno, donde tiene su cuartel general el grupo islamista Boko Haram, principal enemigo del gobierno central nigeriano, aunque no el único, ya que en la zona también opera el Estado Islámico en la provincia de África Occidental (ISWA, inglés). Las autoridades nigerianas tuvieron un inicio de año agitado por ataques de bandas armadas en el oeste del país, uno de ellos a un mercado popular que causó 30 víctimas fatales, la mayoría mujeres.
Los bandidos, como los describen las fuentes oficiales, no tienen filiación política y sus ataques están centrados en el saqueo de aldeas indefensas y el secuestro de personas por cuyo rescate demandan dinero en efectivo.
El ISWA trata de implantarse en países de África occidental en los cuales los movimientos islamistas aún no tienen presencia significativa.
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