La aclaración llegó después de que Bangkok acusara a Camboya de violar la tregua vigente, desde el 27 de diciembre, y de herir a un soldado tailandés con metralla.
El incidente ocurrió en la región de Chong Bok, donde Tailandia denunció de manera oficial que se habían lanzado proyectiles de mortero contra su territorio.
Poco después, las fuerzas camboyanas se comunicaron con una unidad militar tailandesa para asegurar que no existía intención de atacar y que el hecho se debió a una equivocación del personal.
El pleito combina elementos históricos no resueltos, pues la frontera entre Tailandia y Camboya fue cartografiada por Francia en 1907 (época colonial), pero sigue teniendo distintas áreas sin demarcar, que han propiciado enfrentamientos a lo largo de los años.
Nadie ha sabido explicar por qué el trazado de los colonialistas franceses dejó ambiguos los límites y la soberanía de templos antiguos como Preah Vihear, Ta Krabey y Ta Moan Thom, entre otros, continúa siendo disputada.
Para muchos, los templos constituyen el corazón del conflicto, pues estos países los consideran símbolos de identidad nacional, lo cual transforma la disputa en un tema emocional y político, más allá de lo territorial.
La frontera incluye además zonas con potencial agrícola y rutas comerciales claves, lo que aumenta el interés en controlarlas.
En 2025, se produjeron dos etapas de arduas confrontaciones (una en julio y otra en diciembre), caracterizadas por lo mismo: acusaciones mutuas de haber dado el primer disparo, pérdidas de vida de decenas de personas a ambos lados y cientos de miles de habitantes desplazados.
Camboya elevó la disputa territorial a la Corte Internacional de Justicia, a inicios de junio, y justificó el acto como un intento de brindar una solución pacífica basada en el derecho internacional, en tanto, Bangkok aboga por llegar a un acuerdo de forma bilateral, sin propiciar el momento.
lam/msm













