Más de tres mil turistas de dos villas y cientos de lugareños fueron evacuados, y al menos una docena de hogares calcinados son la consecuencia de las llamas que combaten dos centenares de bomberos chubutenses que comenzaron a recibir ayuda de formaciones de las provincias colindantes de Río Negro y Santa Cruz.
El fuego avanza sin control todavía esta noche y afecta tanto a Puerto Patriada como a Epuyén, dos localidades cercanas que rodean el lago homónimo, en el extremo norte de la provincia patagónica, y son áreas de explotación turística.

Las autoridades provinciales consideran que el estallido ígneo fue provocado, e incluso anunciaron una recompensa por información que ayude a encontrar a los pirómanos.
El ministro del Interior de la Nación, Diego Santillí, viajó este miércoles e inspeccionó las zonas dañadas junto al gobernador de Chubut, Ignacio Agustín Torres, a quien, de paso, intenta convencer para que los legisladores de esa provincia en el Congreso nacional apoyen la reforma laboral que propone el presidente Javier Milei.
Las condiciones climáticas son adversas –con temperaturas elevadas y sequía extrema- y un pronóstico que no anticipa precipitaciones para los próximos ocho días, lo cual alimenta las llamas y dificulta las labores de extinción.

A eso se suma que los recursos puestos a disposición resultan insuficientes para contener el fuego, motivo por el que los brigadistas priorizan la conservación de estructuras edilicias, indicaron medios provinciales.
Esta noche se informó que las autoridades de Epuyén ordenaron la evacuación preventiva de nuevos sitios turísticos. Igualmente, trascendió que el avión hidrante más grande de Latinoamérica llegó a Chubut para unirse a los esfuerzos por controlar y sofocar las llamas.
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