La “piel” artificial puede cambiar de mate a brillante y mostrar diversos efectos antes de volver a su estado inicial, según los resultados del estudio publicados en la revista Nature.
De acuerdo con los expertos, las protuberancias o surcos de diversos tamaños, desde las escalas submicrométricas de las longitudes de onda de la luz visible hasta los milímetros, afectan la forma en que una superficie dispersa la luz, lo que puede hacer que un material se vea más o menos opaco, o cambiar su color al observarlo desde diferentes ángulos.
Los moluscos, como los pulpos y las sepias, utilizan pequeños músculos incrustados en su piel para producir estos efectos, ya sea para camuflajearse o comunicarse.
Siddharth Doshi, científico de materiales de la mencionada universidad, y sus colaboradores construyeron lo que llaman metasuperficies a partir de PEDOT:PSS, un tipo de polímero que se ha utilizado en paneles solares y electrónica imprimible.
Explicaron que eligieron este material porque se hincha al contacto con el agua, pero de forma reversible: libera el agua y se contrae al exponerse a otros líquidos, como ciertos alcoholes.
El trabajo podría conducir a un camuflaje dinámico más eficaz, tanto para humanos como para sistemas robóticos, y potencialmente ayudar a crear pantallas flexibles que cambian de color para tecnologías portátiles.
Los investigadores detallaron que también abre nuevas oportunidades en el campo de la nanofotónica, que utiliza la manipulación precisa de la luz y la óptica para lograr avances en electrónica, encriptación, biología y otras áreas.
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