Los especialistas sanitarios concluyeron que no presenta contusiones intracraneales peligrosas.
Bolsonaro, quien cumple una condena de 27 años y tres meses de cárcel por su participación en un intento de golpe de Estado, permanece detenido desde noviembre en una dependencia de la Policía Federal en Brasilia.
Tras la caída, el juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes autorizó su traslado al hospital privado DF Star, donde fue sometido a una tomografía, una resonancia magnética y un electroencefalograma.
El cardiólogo Brasil Caiado explicó que los exámenes detectaron una contusión leve, pero sin daños internos en el cerebro. El parte médico añadió que, por ahora, no será necesaria ninguna intervención adicional.
Se trata de la segunda salida del exmandatario del centro de detención. A fines de diciembre fue operado de una hernia inguinal en el mismo hospital y regresó a prisión el 1 de enero.
La autorización judicial llegó después de insistentes solicitudes de la defensa, que alegaba un posible traumatismo craneal.
La ex primera dama Michelle Bolsonaro volvió a criticar las condiciones de reclusión de su esposo, señalando su edad (70 años) y estado de salud.
El Supremo ya había rechazado en enero una petición de prisión domiciliaria por motivos médicos.
Antes de su encarcelamiento, Bolsonaro cumplía detención preventiva en su domicilio, medida revertida luego de que dañara la tobillera electrónica de control.
Desde 2018, el exgobernante arrastra secuelas de la puñalada que sufrió durante la campaña electoral.
Su condena está vinculada a las maniobras para desconocer los resultados de las elecciones en las que fue derrotado por Luiz Inácio Lula da Silva en 2022.
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