El pasado 22 de diciembre, la misión para poner en órbita el sexto satélite de geolocalización Michibiki terminó en pérdida de comunicación tras detenerse la propulsión de la segunda etapa del H3.
Dicho incidente reavivó las dudas sobre el programa, que ya había sufrido un percance similar en su debut en 2023.
El H3 es clave para sustituir al veterano H2A y reforzar la competitividad japonesa en el sector aeroespacial con un cohete más competitivo en términos de costos para el mercado espacial internacional.
Según lo previsto, el H3 debería convertirse en el nuevo estandarte de la exploración espacial japonesa.
La red Michibiki busca consolidar un sistema autónomo de siete satélites para 2026, con el objetivo de reducir la dependencia de GPS extranjeros.
oda/msm













