La jornada de este jueves se anuncia como un cruce de destinos. Leones y Toros marchan abrazados con marca de 7-2, conscientes de que cada out pesa como un juramento y cada carrera puede inclinar el futuro.
Los Melenudos continúan su travesía por carretera para desafiar a las Águilas Cibaeñas (4-5) en el Estadio Cibao. Dirigidos por Ramón Santiago, vigentes campeones de la Liga y de la Serie del Caribe, los Leones viajan con la autoridad de quien no baja la guardia y la serenidad de un grupo forjado en finales.
En La Romana, el Francisco Micheli será fragua y caldera. Allí, los Toros del Este, conocidos como Pica Caña, reciben a unos Gigantes del Cibao golpeados por nueve caídas consecutivas. Bajo el mando de Víctor Estévez, los romanenses buscan hacer de su casa un bastión inexpugnable.
La noche de ayer dejó huellas profundas. El Escogido se aferró al liderato con una blanqueada 5-0 sobre los Gigantes, una sinfonía de pitcheo y defensa guiada desde el plato por Pedro Severino, quien además amplió la ventaja con un jonrón de dos carreras.
“Fue un palo acechao’”, confesó el receptor, describiendo la paciencia como virtud y el momento como destino. El dirigente Santiago celebró la ejecución total: abridor dominante, bullpen impecable y un equipo en armonía.
Más al este, los Toros desataron un vendaval histórico al aplastar 17-1 a las Águilas en Santiago. Rafael Lantigua encabezó la ofensiva con tres dobles y tres remolcadas, mientras Juan Brito e Ismael Alcántara se sumaron a la fiesta de jonrones.
Con 15 imparables y solo tres lanzadores utilizados y un dominio de principio a fin, La Romana rugió incluso a distancia. La única sombra fue la lesión de Gilberto Celestino, retirado en camilla tras un percance defensivo.
Así amanece el Todos contra Todos: líderes en espejo, perseguidores al acecho y una jornada que promete épica. Hoy, el béisbol dominicano vuelve a escribir su historia a fuerza de batazos, silencios tensos y la fe indoblegable del invierno caribeño.
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