Un día después del asesinato de Good, miles de personas continuaron congregándose en Minneapolis y Saint Paul, en Minnesota, mientras otros lo hicieron en esta capital; en Boston, Massachusetts; Baltimore, Maryland, y Birmingham, Alabama, donde fotos de la mujer de 37 años fueron iluminadas junto a banderas estadounidenses.
La activista Tori Holland afirmó a medios locales que lo sucedido a Good “es algo que se siente muy cercano” porque “muy fácilmente podría pasarme a mí”.
Nuevos videos que circularon mostraron los últimos momentos de vida de Good, y como sucedió hace casi seis años con el afroamericano George Floyd, algunas imágenes parecen contradecir la versión oficial de los hechos, de acuerdo con la cual la mujer anglosajona habría puesto en peligro a los agentes al acosarlos con su vehículo.
Durante la noche del miércoles residentes de diversos orígenes se reunieron en una vigilia en memoria de Good y en el lugar, sobre el hielo manchado de sangre, levantaron un improvisado memorial, donde dejaron decenas de velas y flores.
El gobernador de Minnesota, Tim Walz, declaró el estado de emergencia y puso en alerta a la Guardia Nacional. Además, pidió “no morder el anzuelo” del Gobierno federal, pues Minneapolis aún tiene fresca en la memoria las protestas acontecidas a nivel nacional cuando en mayo de 2020 -en el primer mandato de Trump- un policía blanco mató a Floyd.
SUCEDIÓ EN PORTLAND
Dos personas, un hombre y una mujer, resultaron heridas y fueron hospitalizadas, según confirmó el jefe de policía de Portland, Bob Day, en una conferencia de prensa la noche de este jueves.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) informó que agentes de la Patrulla Fronteriza detuvieron un automóvil en busca de un venezolano que estaría de forma irregular en territorio nacional y que presuntamente es miembro de la pandilla Tren de Aragua.
Después que los agentes se identificaron, el conductor «utilizó su vehículo como arma e intentó atropellar a los agentes del orden», dijo el DHS al añadir que «temiendo por su vida y seguridad, un agente disparó un tiro defensivo».
El alcalde de la ciudad de Portland (Oregon), Keith Wilson, denunció que “no podemos quedarnos de brazos cruzados mientras las protecciones constitucionales se erosionan y aumenta el derramamiento de sangre”.
Advirtió que “Portland no es un ‘campo de entrenamiento’ para agentes militarizados, y la ‘fuerza total’ amenazada por la administración (de Donald Trump) tiene consecuencias mortales”, subrayó Wilson en un comunicado.
“Como alcalde -enfatizó-, pido a ICE que ponga fin a todas las operaciones en Portland hasta que se lleve a cabo una investigación completa”.
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