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El informe Situación y perspectivas de la economía mundial 2026 concluye que la misma mostró cierta resiliencia durante el último año, impulsada por la disminución de la inflación y una flexibilización gradual de las condiciones monetarias en varias economías importantes.
Estos factores han contribuido a sostener la demanda y estabilizar el crecimiento en un entorno global marcado por tensiones geopolíticas y políticas comerciales cambiantes, señaló.
Dicho documento fue publicado por el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de Naciones Unidas en colaboración con la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo y las cinco comisiones regionales de Naciones Unidas, con contribuciones de ONU Turismo (antes Organización Mundial del Turismo).
El texto advierte que las debilidades subyacentes siguen lastrando el impulso global.
La inversión moderada, la incertidumbre persistente y el margen fiscal limitado en muchos países aumentan el riesgo de que el mundo entre en un período de crecimiento más lento y frágil que antes de la pandemia, acotó.
Para muchas economías en desarrollo, estas condiciones limitan el progreso en la creación de empleo, el crecimiento del ingreso y el desarrollo a largo plazo.
También destaca las persistentes tensiones derivadas de los elevados niveles de deuda y los costos de endeudamiento, que están reduciendo el margen de maniobra para las políticas, especialmente en los países en desarrollo.
Si bien las condiciones financieras han mejorado ligeramente, los riesgos siguen elevados en un contexto de flujos de capital volátiles, shocks geopolíticos y rápidos cambios tecnológicos que, de no abordarse, podrían agravar las desigualdades existentes, agregó.
El comercio mundial tuvo un desempeño mejor de lo previsto en 2025, impulsado por los envíos anticipados ante la subida de aranceles y el vigoroso crecimiento de las exportaciones de servicios.
Sin embargo, se proyecta una desaceleración del crecimiento en 2026, a medida que se desvanecen los factores impulsores temporales y persisten las barreras comerciales y la incertidumbre política.
La inversión sigue siendo moderada en la mayoría de las regiones, lo cual refleja la cautela de las empresas y las condiciones de financiación más restrictivas.
Por otro lado, las presiones inflacionarias están disminuyendo a nivel mundial, pero persisten los desafíos para los hogares.
La inflación general disminuyó del 4,0 por ciento en 2024 a un estimado del 3,4 en 2025, y se proyecta que se desacelere aún más hasta 3,1 en 2026.
A pesar de esta moderación, los altos niveles de precios siguen pesando sobre los ingresos reales, especialmente para los hogares de bajos ingresos, a medida que las tendencias de inflación se vuelven más desiguales entre países y sectores.
“Aunque la inflación retrocede, los precios altos y en aumento continúan erosionando el poder adquisitivo de los más vulnerables”, dijo Li Junhua, secretario general adjunto de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU.
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