Durante el último año del gobierno de la presidenta Michelle Bachelet la policía militarizada detuvo a ocho personas de ese pueblo originario en la región de La Araucanía, acusados de contrabando de armas de fuego y participación en atentados incendiarios contra la industria maderera.
Como pruebas, la inteligencia de Carabineros presentó ante los tribunales supuestos mensajes de las redes de WhatsApp e Instagram que habrían sido interceptados gracias a un programa informático creado por un civil, el ingeniero agrícola Alex Schmidt.
Expertos en derecho y tecnologías avanzadas expresaron su incredulidad de que la policía tuviese capacidad técnica de romper los protocolos de cifrado de ambos sistemas de mensajería, lo cual hizo a los acusadores cambiar al menos dos veces su versión.
Finalmente quedó claro que los teléfonos fueron manipulados después de la captura de sus propietarios y todas las acusaciones fueron un montaje para hacer creer a la justicia que los comuneros pertenecían a alguna organización de resistencia mapuche.
Este viernes, luego de casi nueve años, el Tribunal Penal de Temuco dictaminó la culpabilidad de cuatro de los 11 participantes en esta farsa.
Se trata del antiguo director de Inteligencia de Carabineros, exgeneral Gonzalo Blu; los oficiales también retirados, capitán Leonardo Osses y mayor Patricio Marín, así como el civil Alex Schmidt.
Las sesiones del juzgado continúan, así que otros implicados también pueden resultar sujetos a condena.
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