Un artículo publicado en la Revista Hacia la Luz, de la Universidad de Panamá (UP), señala que la conmemoración ocurre en un contexto marcado por lo que califica como agresiones de Washington contra Venezuela y las constantes amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, de retomar el control de la vía interoceánica, sin descartar el uso de la fuerza.
De acuerdo con el texto, la efeméride será recordada este viernes junto al pueblo y sus organizaciones sociales mediante actos culturales, políticos, concentraciones y movilizaciones en homenaje a los jóvenes que exigieron respeto a la bandera panameña.
El editorial subraya que el pueblo panameño fue también actor y protagonista durante los días 9, 10, 11 y 12 de enero de 1964, cuando, siguiendo el ejemplo de la juventud patriótica y nacionalista, enfrentó la represión militar en la capital y en la provincia de Colón, con un saldo de muertos, heridos y una profunda huella de dolor.
Añade que aquella gesta reafirmó el anhelo de independencia, liberación y soberanía, proceso que años después condujo a la firma de los Tratados Torrijos-Carter en septiembre de 1977, los cuales establecieron el fin de la presencia militar estadounidense en la Zona del Canal el 31 de diciembre de 1999.
La publicación advierte que, en la actualidad, la soberanía nacional se encuentra nuevamente en entredicho tras la firma de un memorando de seguridad entre Panamá y Estados Unidos en abril de 2025, el cual —bajo el concepto de cooperación técnica en la lucha contra el narcotráfico, el terrorismo y el crimen transnacional— permitiría la presencia de tropas del Comando Sur y bases militares.
Asimismo, el texto insta a que Panamá mantenga su carácter de país neutral y de paz, y llama a la administración del presidente José Raúl Mulino a no alinearse con políticas de agresión y confrontación, en particular frente a China y a países de América Latina y el Caribe.
En ese contexto, el artículo compara los recientes ataques contra Caracas con la invasión militar estadounidense del 20 de diciembre de 1989 en Panamá, acción que dejó miles de muertos, destrucción material y secuelas sociales aún no superadas.
Finalmente, alerta sobre el resurgimiento de una política hostil de la Casa Blanca hacia la región, inspirada en la Doctrina Monroe, y exhorta a retomar las consignas heredadas de los mártires de enero de 1964: “Un solo territorio, una sola bandera” y “Bases no”.
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