Fundado en 2002, este espacio de cinco mil 30 metros cuadrados ofrece una experiencia sensorial y tecnológica clave para aprender sobre la cultura ancestral: de la historia prehispánica del valle central del país.
Tenemos como intención llegar a la sociedad, compartir conocimiento, brindar un recorrido atractivo y despertar el interés de cualquiera, a cualquier edad, explicó a Prensa Latina el joven arqueólogo de la institución, Hari Castillo.

Kaminaljuyú floreció desde aproximadamente el 1500 antes de Cristo hasta el período Clásico y exhibimos una colección a partir de lo que se encontró aquí cuando se construyó el Centro Comercial Miraflores y donaciones, explicó.
Somos un centro que trata de estar a la vanguardia, ser divertido, porque por ese medio es cuando más se aprende, subrayó, mientras mencionó entre los temas que abordan: los dioses, agricultura, cacao, arquitectura y la artesanía.
Incluimos reconstrucciones, representaciones de ceremonias funerarias, experiencias de realidad virtual, pantallas para conocer el nahual maya de cada uno o cultivarse con un juego a partir de los números de aquella civilización, acotó Castillo.
Tratamos de estar a la vanguardia, contamos con proyectos de modelos 3D, cuartos inmersivos, pero sobre todo queremos que la gente conozca el vínculo entre el pasado y el presente, remarcó el especialista.
El Museo explica cómo esta ciudad fue un centro político, económico y ceremonial importante, al tiempo en que influyó en rutas comerciales y se relacionó con otras zonas de Mesoamérica.

Sobresalen valiosas piezas arqueológicas (cuenta con más de seis mil, alrededor de tres mil 600 en exhibición), como esculturas, cerámica, figurillas y herramientas de piedra.
Todas permiten comprender aspectos esenciales de la vida cotidiana, la religión, la organización social y las prácticas de quienes habitaron en tal asentamiento.
Asimismo, acoge muestras temporales, actividades educativas, charlas, conferencias, talleres, obras de teatro, conciertos, lo que lo convierte en un espacio dinámico que no solo preserva el patrimonio arqueológico.
Durante el mes suma a su agenda las noches astronómicas, que revelan con telescopios profesionales fenómenos como eclipses, lluvias de estrellas o planetas.
La Academia del Museo promueve clases de pintura, danza, gimnasia, baile rítmico, zumba, robótica y espacios para intercambiar lenguaje de señas.
El Museo Miraflores divene una experiencia única, un punto interesante para todos los públicos, dentro de los establecimientos durante varios años distinguido por la plataforma internacional de turismo: TripAdvisor.
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