La Unión Europea debe desempeñar un papel más activo en asuntos de defensa, declaró el funcionario citado por el portal Sky News, al añadir que el fondo “no resolverá por sí solo todos los problemas” comunitarios.
Kubilius subrayó que la cuestión de la defensa “deberá discutirse mucho más a fondo”, reconociendo así la brecha entre las ambiciones militares del bloque y su capacidad real de actuación autónoma.
Analistas de política europea consultados por el medio consideran que la admisión refleja las limitaciones estructurales de un proyecto que prioriza el gasto militar sobre soluciones diplomáticas, en un contexto de creciente presión de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
La declaración llega tras la aprobación en 2025 del plan de rearme ReArm EU, de 800 mil millones de euros, y la creación del fondo SAFE, dentro de una ofensiva militarista que busca elevar el gasto bélico europeo al cinco por ciento del Producto Interno Bruto para 2035.
Impulsada bajo el argumento de las “amenazas externas”, la estrategia consolida la subordinación de la comunidad a los intereses geopolíticos de Washington y profundiza la carrera armamentista en el continente, alejando opciones de paz y cooperación.
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