La ONG publicó un informe sobre el tema titulado “La tortura sistemática de los prisioneros palestinos en las cárceles de ocupación israelí después de la guerra de 2023”, basado en testimonios de 12 personas liberadas.
El texto confirmó una peligrosa y sin precedentes escalada de las políticas de tortura y las violaciones contra los detenidos palestinos.
Alertó que, desde el estallido del conflicto, las cárceles israelíes se convirtieron en herramientas de represión y castigo colectivo, que no pueden tratarse como transgresiones individuales, sino como una política oficial implementada con el objetivo de vengarse, quebrar la voluntad de los palestinos y violar su dignidad humana.
El documento clasificó las violaciones, entre las que cita la violencia excesiva, entre ellas palizas severas que equivalen a “tortura con fines de muerte”, el uso de perros y el vertido de agua caliente, además de presiones psicológicas.
También denunció la humillación sistemática, como el confinamiento en jaulas estrechas, obligar a los prisioneros a arrodillarse durante largas horas, exponerlos a un frío extremo y la privación deliberada del sueño.
También documentó la exposición de los prisioneros a graves violaciones sexuales y ataques a la dignidad humana, así como la política de inanición y negligencia médica deliberada.
Esa situación llevó a la propagación de enfermedades masivas, subrayó.
El texto indicó que la vida cotidiana de los presos se convirtió en una forma de castigo colectivo por la retirada de privilegios, el despojo de sus pertenencias personales, la privación de sus derechos religiosos y los traslados forzosos ejecutados de forma violenta.
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