Según manifestó este lunes al rotativo Izvestia el enviado especial de la cancillería rusa para los Crímenes de Ucrania, esos ataques quedaron sin reacción ni condena por parte de los europeos, ya que estaban al tanto de los planes de las autoridades ucranianas.
«No hemos escuchado ninguna indignación ni comentarios adecuados por parte europea ni sobre el intento de ataque a la residencia estatal, ni como resultado del sangriento ataque terrorista en la región de Jersón, por lo que se entiende que estaban al tanto”, señaló el diplomático.
El 29 de diciembre, el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, comunicó que, durante la noche del 28 al 29 de diciembre, las autoridades ucranianas llevaron a cabo un ataque terrorista utilizando 91 drones de ataque de largo alcance contra la residencia estatal de Putin en la región de Nóvgorod.
El canciller ruso destacó que todos los drones fueron destruidos por sistemas de defensa antiaérea. El ministro señaló que no se reportaron heridos ni daños causados por la caída de los restos de los aparatos.
El 1 de enero, el gobernador de la región de Jersón, Vladimir Saldo, informó que el Ejército ucraniano había llevado a cabo un ataque selectivo con drones contra un restaurante y un hotel en la localidad de Jorlý, donde los civiles celebraban el Año Nuevo.
Uno de los drones portaba un artefacto explosivo, lo que provocó un incendio en el lugar. Como resultado, 29 personas murieron y al menos 60 civiles resultaron heridos.
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