En su página web, la otrora residencia real y hogar de más de medio millón de obras, unas 36 mil de ellas en exhibición, anunció el reembolso del costo de los boletos a las personas afectadas y atribuyó el cierre al movimiento social.
Mañana el Louvre estará cerrado como es habitual cada martes, por lo que desde ya genera expectación que sucederá el miércoles en la casa de la Mona Lisa, la Venus de Milo, la Coronación de Napoleón, la Victoria Alada de Samotracia o la Libertad Guiando al Pueblo.
Malestar, decepción y resignación fueron sentimientos expresados por muchos de quienes llegaron esta mañana al sitio colindante con el también patrimonial río Sena, un museo que pese a vivir horas bajas en los últimos meses, recibió el año pasado a nueve millones de visitantes, 300 mil más que en el 2024.
El movimiento sindical comenzó el 15 de diciembre, con cierres del Louvre o de determinadas salas en jornadas previas como consecuencia de la movilización.
Varios sindicatos, entre ellos los dos más poderosos del país: la Confederación Francesa Democrática del Trabajo (CFDT) y la Confederación General del Trabajo (CGT), llamaron entonces a protestar por las condiciones laborales con las que lidian sus afiliados.
En particular, alegaron la falta de personal, de recursos y de medios para cumplir sus funciones, frente a una carga de trabajo “que no deja de crecer y una gestión de los recursos humanos cada vez más brutal”.
El Louvre está en la palestra de Francia y el planeta desde el 19 de octubre, cuando se produjo el espectacular robo de ocho joyas que pertenecieron a las emperatrices o reinas Eugenia, María Luisa de Austria, María Amelia y Hortensia, tesoro valorado en 88 millones de euros.
Pese a que los cuatro presuntos ladrones fueron capturados, el botín de un inestimable valor patrimonial sigue sin recuperarse.
No es el único problema de la mundialmente famosa institución cultural.
El 17 de noviembre, el museo tuvo que cerrar la galería Campana del ala Sully para investigar la fragilidad de algunas vigas, y poco después el fuego con ribetes de escándalo recibió más leña con la noticia de una filtración de agua ocurrida a finales del propio mes.
De acuerdo con el administrador del Louvre, Francis Steinbock, la filtración afectó más de 300 obras, entre las que citó revistas de egiptología y documentos de investigación.
En este contexto, la ministra de Cultura, Rachida Dati, anunció una misión para “reorganizar” el Louvre, al frente de la que fue designado Philippe Jost, quien dirigió la entidad pública a cargo de la restauración de la catedral de Notre-Dame, templó gótico que reabrió hace un año tras el incendio que estuvo a punto de hacerlo colapsar el 15 de abril del 2019.
oda/wmr













