Este lunes sin juegos sirve de respiro y, a la vez, de vigilia para los Leopardos de Villa Clara, que entrenan en el Augusto César Sandino con la urgencia escrita en cada lanzamiento y cada rodada. Mañana comenzará una serie de tres partidos ante los Toros de Camagüey, donde no existe margen para el error.
El guion es implacable: una sola derrota cerraría las puertas de la postemporada. Villa Clara necesita barrer a los camagüeyanos y luego imponerse a los Tigres de Ciego de Ávila en el cierre del calendario regular. Solo así alcanzaría las 40 victorias y arrebataría a los Vegueros de Pinar del Río el último boleto a los playoffs, por haberlos vencido en la serie particular.
Pocos imaginaron este escenario semanas atrás. Sin embargo, los dirigidos por Ramón Moré han tejido una racha de cinco triunfos consecutivos, una cadena que devolvió la fe a sus seguidores y sembró inquietud en Pinar del Río, que ya se veía celebrando su clasificación.
Es cierto que el camino reciente estuvo marcado por rivales con nulos incentivos competitivos. Los Leñadores de Las Tunas, ya clasificados, y los Alazanes de Granma, golpeados por ausencias y derrotas, ofrecieron resistencia limitada.
Ahora los Toros llegarán en condiciones similares, un detalle que aumenta la presión psicológica sobre los Vegueros, atentos a cada resultado como quien escucha pasos detrás de la puerta.
Mientras tanto, los otros siete equipos clasificados mantienen entrenamientos y topes para no perder ritmo. Los Leñadores, bicampeones nacionales, esperan rival, mientras se perfilan los cruces de cuartos de final: Cocodrilos de Matanzas-Gallos de Sancti Spíritus, Cachorros de Holguín-Cazadores de Artemisa y Huracanes de Mayabeque-Industriales de La Habana.
Hoy el béisbol calla, pero en la ciudad naranja el silencio también juega. Mañana, el rugido volverá a escucharse en toda la provincia.
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